5 ene 2011

Fic: Oscuro pero Celestial : Capitulo Cuatro




CAPÍTULO NÚMERO CUATRO




*Narra William*






- Muy bien, ya que al fin sé quien eres, ahora dime ¿qué quieres? – En serio si, ¿qué demonios? ¡NO! Esperen, ¿qué “ángeles divinos” quería un ángel conmigo?


¬- Ya te dije, te necesitan… - ¡Ah! Cierto, “Dios” me necesita… un minuto… ¡¿Dios me necesita!?


- No me vas a decir que voy a morirme o algo así ¿verdad? – pregunté asustado, es que fue lo primero que me pasó por le mente… Que Dios quería que “fuera con Él” así como suelen decir cuando la gente muere.


-No, claro que no – dijo él riendo – Tu misión en la Tierra aún está lejos de terminar – me miró fijamente a los ojos sin sacar la sonrisa de sus labios.


Bueno, por lo menos no voy a morir aún.


Al fin entendí por qué me gustaba tanto, era un ángel, los ángeles por naturaleza son sexys y hermosos…


Como me gustaría robarle un beso, saber cómo se siente lo prohibido, lo sobrenatural de sus labios…


El rió de nuevo.- Maldición volviste a leer mis pensamientos, ¡eso ni siquiera es justo!


- Disculpa, aunque trate de no hacerlo, no puedo evitarlo Will, lo que pasa por tu mente es algo interesante… - parecía algo ruborizado – Sólo una vez leí una mente como la tuya… y ése es el problema… 


Leyó antes una mente como la mía, una que le hace sonrojarse, muy bien, ¿esto de qué se trataba?


- Hazme el favor de explicarme ¿cuál es mi “misión en la Tierra”, que aún no terminé y cuál es el problema con “ese personaje”? – dije curioso.


- Ese personaje, es el problema por muchas razones – dijo serio – Es él por quien me enviaron a ti…. Está causando revuelos – su cara se puso algo tensa.


- Explícame desde el principio las cosas… no haces nada más que confundirme…


- Verás, Dios hace algunos años que anda teniendo inconvenientes con un ser… Y esto involucra a mucha gente, debe saber cuál es el real problema y por qué lo está haciendo… Persuadir a las personas que ya lo vieron y saber qué sienten cuando se les menciona su nombre.


- Entiendo, quieres que sienta lo que les pasa cuando les preguntas sobre él, aunque no tengo la menor idea de quién es él y que demonios es lo que hace que es tan malo…


- Ya lo explicaré, lo que ahora necesito es presentarte a quien nos ayudará con esto.


Tendremos compañía... ¡ESTUPENDO! Yo que adoro comunicarme con gente por mucho tiempo.


- Yo nunca dije que aceptaría Gabriel – dije y él me miró fijamente sorprendido – ¿Qué te hace pensar que me importan los problemas que Dios pueda tener con “alguien”? – dije enfatizándome con desprecio en el “alguien”…


Oigan, no quería que mi tranquilidad terminara para encomendarme en algún tipo de misión celestial con un ángel que me calentaba y a quien no podría jamás poseer… - ¿O sí quería? 


Gabriel me miró y sonrió de nuevo


¿Por qué demonios? Ahhh, ¡no! ¿Por qué “ángeles divinos” tienes que leer mi mente? Eres un desgraciado…


- De hecho, tengo mucha más gracia en un cabello que la que tú tienes en todo tu cuerpo – dijo haciéndose el chistosito y miró que me volví a enojar - Me sacaba de quicio, ¿ok? 

- Pero eso puede cambiar – dijo levantando delicadamente mi cara y mirándome fijo a los ojos.


¿Por qué tenías que tener esa mirada? Me estás atravesando…- me solté de él, como saliendo de un trance…


- Gabriel… Me estás pidiendo que me vaya a leer mentes de la gente, que persigamos a alguien que causa problemas a Dios y además con la ayuda de alguien más que ni siquiera conozco ¿Crees que alguien normal o en sus cabales aceptaría? –dije tratando de argumentar en su contra


- William, tú no eres normal – dijo, no supe que contestar… tenía razón, no era normal y no podía argumentar en contra de ese comentario – Me ganaste, DIABLOS ay no.. ¡DIOS! Si, así está mejor ¡DIOS ME GANASTE! No, espera un momento…


- ¿Que no puedes leer la mente de la gente por ti mismo? ¿Para qué me necesitas? – él bajó la mirada sonriendo


- No entendiste bien Bill, es más que solo leer sus mentes, tengo que saber que sienten. Además… hay algo conmigo….


- ¿Que pasa contigo? – Pregunté extrañado - ¿Qué no puedes saber que sienten al leer su mente?


- No, no funciona de ese modo – dijo algo desganado. Yo la verdad no entendía…


-¿O sea que tú no puedes saber que sienten, pero sí lo que piensan?


- Soy incapaz de emocionarme William, no puedo tener ninguna sensación, tampoco de saber que sienten otras personas… - seguía desganado.


- Claro – dije decepcionado – Eres un ángel… O sea que no sabes que siento por ti, ¿eh? Vaya… y lo peor es que nunca lo sabrás…


- Exacto… y porque soy un ángel te necesito, algunas personas pueden sentir cosas cuando están cerca de mí… gente que necesita ayuda, pero no estoy aquí para ayudarlos y si descubren que soy un ángel no me dejarán en paz… - vio que parecía distraído, volvió a tomar mi mentón haciendo que alzara mi vista hacia sus ojos…


- Es por eso que te necesito William, eres fundamental para que no me descubran… Ayúdame, ayuda a toda la humanidad a resolver este problema…. – seguía mirándome fijo a los ojos… - No soporto más, me convenciste… No me queda de otra que aceptar…


- Si, lo que sea – dije vencido – Te ayudaré… – él sonrió de oreja a oreja yo lo miré serio


–…pero tienes que hacerme la promesa de que me dejarás de leer los pensamientos – ahí se puso un poco nervioso... - ¿No que no podía emocionarse?


- Es que, pensé que podría bloquearme, pero… Tu mente, tus oscuros pensamientos y la forma en cómo los ocultas… me atraen a leerlos… – dijo


Wow, eso era como una forma de ángeles de decir “me interesas” ¿no?


No pude evitar sonreír. No sería tan malo después de todo, yo sé que conseguiría algo de este susodicho ángel sin sentimientos, lo presentía…


- Y entonces… ¿a dónde vamos y a quién buscamos?


- Buscamos a un ser sobrenatural, no es un humano pero quien nos ayudará si lo es… Es una larga historia y te la explicaré mientras vamos por nuestro acompañante, debe de estar esperándonos… - me miró fijo y sonrió. – ¿Nos vamos? – extendió su mano hacia mí… yo la tomé


- Vámonos…


No podía esperar a saber quién era ese ser sobrenatural que Gabe había dicho, era el único con una mente como la mía y tampoco podía esperar para descubrir que era eso tan malo que había hecho como para causar problemas al mismo Dios…


Sería divertido después de todo…



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